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Cuando el fandom se convierte en el mejor departamento de marketing

Lo prometido es deuda. Seguimos hablando de cultura K-pop 🤝. Y hoy toca una de esas cosas que, sinceramente, me flipó: los álbumes. Formato occidental vs formato K-pop. Aviso rápido: no funcionan igual.

En el K-pop, el formato físico no sigue una norma cerrada. No hay un “esto es así y punto”. 

Cada lanzamiento se piensa casi como una pieza creativa propia. Para que se entienda mejor, un ejemplo concreto: esta imagen del lanzamiento del single Gnarly de KATSEYE.

Aquí nada está puesto al azar. El concepto creativo de Gnarly y del EP Beautiful Chaos gira alrededor de una idea muy clara: la obsesión por la perfección y cómo la identidad acaba convirtiéndose en algo que se consume.

Gnarly de KATSEYE.

¿Y cómo se traduce eso visualmente?

Con una idea bastante directa: las personas como producto. Bandejas de supermercado, plástico transparente, etiquetas tipo “oferta” o “recién hecho”. Todo funciona como una metáfora bastante clara de cómo la industria del entretenimiento empaqueta a las personas para hacerlas más vendibles.

A eso se suma una estética muy marcada: colores neón, tipografías industriales, códigos de barras, referencias claras a los 2000… Todo es intenso, exagerado y totalmente intencionado. Un caos visual, pero bien controlado.

También está el tema de la identidad. KATSEYE es un grupo global, así que el concepto juega con eso: pequeños guiños culturales, textos en coreano, detalles que te recuerdan que es un proyecto pensado para todo el mundo, sin borrar quiénes son.

Un comeback no es solo sacar una canción: es presentar todo un universo.

Aquí el concepto manda. En el K-pop no solo define la música, también los visuales, el vestuario, el videoclip y hasta cómo es el álbum físicamente.

Y si hablamos de elementos que hacen que todo esto funcione ,y que desde marketing son una maravilla, hay dos clásicos que nunca fallan:

  • Los heart fingers. El gesto de los dedos en forma de corazón. Simple, reconocible y muy fácil de compartir. No es solo algo mono: es una forma directa de conectar con el fan.

  • El lightstick. El objeto estrella de los conciertos. Se compra allí mismo (sí, casi siempre cae) y muchas veces se sincroniza por Bluetooth con el resto del público para crear juegos de luces. No es solo merchandising: es experiencia compartida.

El fan no es solo espectador. Es parte activa de la promo.

Hemos pasado de un consumidor bastante pasivo a uno completamente proactivo. Y eso lo cambia todo. Por un lado está el streaming, claro. Escuchar, repetir, compartir, posicionar canciones. Pero eso es solo la punta del iceberg.

El fandom como motor creativo

Los fanarts, por ejemplo. Ilustraciones, dibujos, edits o fotografías hechas por fans a partir de los artistas. No es solo creatividad: es contenido que circula, se comparte y amplifica la imagen del grupo sin que la agencia tenga que mover un dedo.

📌 Este es un fan art de Gnarly. No lo ha hecho la marca ni la discográfica: lo ha creado un fan.

Lo mismo pasa con las fanfics. Historias escritas por fans donde los idols son protagonistas. A veces parten de hechos reales, otras veces son completamente ficticias o incluso se sitúan en universos alternativos. Da igual el formato: el vínculo emocional se refuerza y la narrativa del grupo sigue viva fuera de los canales oficiales.

📌 Archive of Our Own es una de las páginas más conocias. 

Y luego está el cuerpo en movimiento. El K-pop in public consiste en grabarse bailando coreografías en espacios públicos, ya sea en solitario o en grupo. Son vídeos que se suben a redes y funcionan como una forma de promoción espontánea, visual y muy replicable.

📌  Algún ejemplo que he visto en TikTok, para que te hagas una idea.

El fan del K-pop no solo consume, crea, difunde, organiza y sostiene la promoción. No es marketing tradicional. Es comunidad en acción.

Otro ritual muy del fandom es el Selca Day. Un día concreto del mes en el que los fans suben a redes, especialmente a Twitter, una selfie de su idol y otra de ellos mismos recreándola. No es solo una foto: es pertenencia, comunidad y juego compartido.

Y cómo no, las fancams. Vídeos grabados por los propios fans durante conciertos o actuaciones, normalmente centrados en un solo miembro del grupo. Muchas fancams se vuelven virales y acaban siendo una de las principales puertas de entrada para nuevos fans.

📌 Un fan que viene a ser, literalmente, el Community Manager de la cantante.

Incluso en la compra, el fandom se organiza. Los pedidos grupales (GO’s) son una práctica habitual. El motivo principal es el ahorro: comprar álbumes o merchandising directamente desde Corea del Sur suele ser más barato, así que los fans se agrupan y gestionan compras colectivas a través de distribuidores oficiales.

 

 

Sarah Balagué
Catadora oficial de restaurantes y anuncios. Aún sin estrellas Michelin, pero con ideas que se merecen una. Escribo para no perdernos nada.

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