Pasar al contenido principal
La solución a

Multa aparcamiento

El problema

Usar mal los estacionamientos para personas con movilidad reducida es algo que, por desgracia, pasa más de lo que pensamos.

Y no es solo “un mal hábito”: es una acción que complica la vida de quienes realmente necesitan estos espacios. Una multa económica existe, sí, pero muchas veces no es suficiente para que la gente entienda lo que significa realmente ni para generar un cambio de actitud.

El reto

¿Cómo conseguimos que la gente entienda que ocupar los espacios reservados para personas con movilidad reducida tiene un impacto negativo real?

El challenge no era únicamente señalar que lo que están haciendo es una infracción, si no encontrar una manera de generar empatía y reflexión en el resto de conductores. Buscábamos una acción que fuera más allá de la sanción económica tradicional, que busca únicamente la responsabilidad social y el respeto por los demás.

La solución

Aquí nace “La multa no deseada” nuestra manera de darle un giro creativo a un problema de todos los días. Decidimos intervenir los coches mal estacionados con multas ficticias.

La idea no es castigar ni señalar con el dedo, si no hacerle pensar al infractor ¿Qué pasaría si fuera yo quien necesitara este espacio?” Con este gesto buscamos incomodar lo justo para despertar empatía, visibilizar la falta de respeto y, sobre todo, despertar la conciencia de las personas.

Dupla: Lucía Díaz y Sarah Balagué

Sanidark

cerillas
cerillas
Desliza para ver el siguiente proyecto